miércoles, 6 de marzo de 2013

Llegada a Chile: aeropuertos, gran ciudades, y un mundo nuevo

Llegué al aeropuerto cansada, pero emocionada, pensando en que iba a encontrar afuera de este edificio que estaba lleno de gente.  Supe que tenía que buscar al conductor, quien me iba a llevar al hotel en Santiago, pero en el mar de viajeros, no pude encontrarlo.  Gracias a la ayuda de un trabajador del aeropuerto, llamé al hotel y al fin, todo salió bien y llegué a mi pieza con ganas de soñar sobre todo lo que me pasaba en Chile.

Santiago con los Andes en el fondo

De ahí pasé unos días en la ciudad ocupada de Santiago, esperando el momento cuando conocería a mi familia chilena después del viaje a Viña del Mar.  Durante los días pasados en Santiago, me había juntado con un gran grupo de extranjeros y por eso nos sentimos como si estuviéramos en una burbuja norteamericana.  Con todo supe que iba a tener que cambiar mi mente al modo español como mi cuerpo ya se había acostumbrado al clima caliente y seco de la ciudad capital.  Por cierto pensaba que iba a ser difícil pero aun con este pensamiento en mi mente, no estaba preparada para lo que me esperaba en la casa de mi familia chilena.

Entré la casa con mi mamá, una de mis hermanas, y su pololo, después de casi haber hecho pipi en mis pantalones mientras estuvimos en camino es decir tuve miedo de que, con las calles llenas del corriente de autos, como un río después de una inundación, chocáramos en vía a la casa.  Sin embargo, llegué a casa bien, con pantalones secos.  Allí, toda la familia me esperaba con la mesa puesta para una cena grande.  Hubo en el aire un sentido de anticipación, como si algo importante estuviera a punto de pasar.  De repente todo el mundo empezó a abrazarme y besarme, diciéndome cosas y más cosas que no pude entender.  A pesar de ser un poco loca, fue una buena bienvenida al Chile.
un dia con mi nueva familia en Valpo

mi nueva mama!



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