Llegué al
aeropuerto cansada, pero emocionada, pensando en que iba a encontrar afuera de
este edificio que estaba lleno de gente.
Supe que tenía que buscar al conductor, quien me iba a llevar al hotel
en Santiago, pero en el mar de viajeros, no pude encontrarlo. Gracias a la ayuda de un trabajador del
aeropuerto, llamé al hotel y al fin, todo salió bien y llegué a mi pieza con
ganas de soñar sobre todo lo que me pasaba en Chile.
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| Santiago con los Andes en el fondo |
De ahí pasé unos días en la
ciudad ocupada de Santiago, esperando el momento cuando conocería a mi familia
chilena después del viaje a Viña del Mar.
Durante los días pasados en Santiago, me había juntado con un gran grupo
de extranjeros y por eso nos sentimos como si estuviéramos en una burbuja
norteamericana. Con todo supe que iba a
tener que cambiar mi mente al modo español como mi cuerpo ya se había acostumbrado
al clima caliente y seco de la ciudad capital.
Por cierto pensaba que iba a ser difícil pero aun con este pensamiento
en mi mente, no estaba preparada para lo que me esperaba en la casa de mi
familia chilena.
Entré la casa con mi mamá, una de
mis hermanas, y su pololo, después de casi haber hecho pipi en mis pantalones
mientras estuvimos en camino es decir tuve miedo de que, con las calles llenas
del corriente de autos, como un río después de una inundación, chocáramos en
vía a la casa. Sin embargo, llegué a
casa bien, con pantalones secos. Allí,
toda la familia me esperaba con la mesa puesta para una cena grande. Hubo en el aire un sentido de anticipación,
como si algo importante estuviera a punto de pasar. De repente todo el mundo empezó a abrazarme y
besarme, diciéndome cosas y más cosas que no pude entender. A pesar de ser un poco loca, fue una buena
bienvenida al Chile.
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| un dia con mi nueva familia en Valpo |
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| mi nueva mama! |
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