Día 1:
jueves
Partimos
del Terminal de Buses en Viña el jueves a las 8:50 de la tarde. Yo casi no llegué al tiempo para subir al bus
antes de que se empezara a mover. Había
salido (con mi mochila grande, prestada de una amiga, mi cartera, que contuvo
algunas tareas, mi almuerzo para el otro día, y mi boleto que había comprado el
día anterior) de mi casa 40 minutos antes de que el bus se fuera para nuestro
destino, Puerto Varas. Lo que pasó fue
que tuve que esperar el metro 10 minutos, lo cual casi nunca pasa, pero por
supuesto, sucedió justo el día cuando tenía que estar en un lugar en una hora
específica. No me sirvió ser tan
adaptada a la cultura chilena ese día.
Cuando
llegué al terminal de buses, era las 8:48 y según mi boleto, el bus iba a salir
a las 8:50. Gracias a mi amiga,
Danielle, con quien estaba viajando, no habían cerrado el compartimiento de
maletas, y subí el bus, apurándome como nunca antes en mi vida chilena. Me senté en mi asiento sin aliento, pero
lista y emocionada por poder descansar y hablar con mi compañera por las 14
horas que íbamos a pasar en el bus.
 |
| la vista en el bus |
Día
2: viernes
l nsol me despertó a las 8:00, brillando por las ventanas del bus y tocando mi
cara con sus rayos cálidos. Pero no fue
hasta las 10:30 cuando llegamos a Puerto Varas para disfrutar el día allá antes
de ir a Chiloé, nuestro destino final.
Pasamos un ratito en el baño en el terminal de buses, arreglándonos un
poco después de una larga noche en el bus, durante la cual vimos un par de
películas y dormimos a ratos, pero ¡mejor de lo que pensé!

Después
de alistarnos para el día, fuimos al muelle en el centro de Puerto Varas y
vimos el lago y el volcán, pero no tuvimos una buena vista de la montaña porque
estaba nublado. Caminamos por el pueblo
y encontramos la famosa iglesia católica que queda en el. Mientras tomábamos fotos de la iglesia y las
peticiones que estaban afuera, hablábamos de un proyecto especial de la
Danielle que tenía que ver con la iglesia católica y su influencia en la
cultura latina. Para nuestra universidad
en Pennsylvania, ella esta investigando (y va a escribir un informe) sobre el
abuso en familias latinas y el rol de la iglesia católica dentro de ese tema. Además de eso, lo que me llamó la atención en
esa iglesia fue la cantidad de peticiones, fotos, y carteles que había en
frente de la iglesia con flores y velas encendidas. Me di cuenta de nuevo ese día de cuan fuerte
es la fe católica y cuantas personas la practican o la creen, por lo menos como
una tradición familiar.
 |
| con la iglesia: en el fondo a la izquierda se puede ver el lugar donde se ponen los peticiones |
Luego
en el día, después de almorzar unos sándwiches grandes de pavo y palta en un
restaurant pequeño con un ambiente alemán, fuimos caminando hacia la playa en
Puerto Varas, y mientras estábamos en camino encontramos un museo con pinturas
de un artista chileno conocido en varios países, Pablo Fierro. Entramos y nos encontramos con Pablo Fierro,
quien nos mostró todo desde sus cuadros de casas antiguas hasta los gatitos que
vivían en el segundo piso del museo. Ver
el museo y conocer a este artista por casualidad fue una de las cosas más
bacanes de todo nuestro viaje…pero hay que contarles más…no me demoro más en lo
que hicimos en Puerto Varas. Solo
pasamos un rato en la playa, recogiendo piedras y arena negra para un recuerdo
para la Danielle.
Tuvimos
que tomar un bus esa tarde a Castro, Chiloé, donde íbamos a quedarnos por las
dos primeras noches del viaje. Nos
juntamos con dos amigas más en la estación de bus, y después de llegar justo al
tiempo (otra vez estresada como estuve yo la primera noche cuando nos fuimos),
subimos al bus y empezamos el viaje a la isla.
Para llegar, tuvimos que cruzar el agua en una barca, y vimos la puesta
del sol en ella.
 |
| habia mucho viento....y teniamos frio, pero disfrutamos el paseo en el barcito |
Por
fin, cuando llegamos a Castro, nos dimos cuenta que los dos grupos de chicas
habíamos encontrado distintos hostales que tenían el mismo nombre. Estaba oscuro y la verdad era que no sabíamos
dónde quedaba ninguna de los dos. Por
suerte, nos encontramos con unas chilenas que trabajaban para la compañía a la
que pertenecían los dos hostales, y ellas nos ayudaron encontrar el que se
ubicaba en el mejor lado de Castro. En
definitiva, llegamos a nuestro hostal, Palafito Sur, en la oscuridad con muchas
ganas de tomar tesito, conversar de lo que habíamos hecho en el día, y hacer
planes para el otro.
Día
3: sábado
Cuando
nos despertamos el sábado, desayunamos con los otros huéspedes en el hostal, un
rico desayuno de avena, yogurt, fruta, pan, huevos y café. Y luego de que habíamos terminado de comer,
salimos al balcón del hostal, lo cual era un palafito, ¡una casa con
piernas! La vista era lindísima, y allí
aprovechemos el sol y un poco de tiempo para compartir, leer la biblia, y orar
juntitas antes de empezar la aventura del primer día en Chiloé.
 |
| los palafitos |
Recorrimos
la ciudad pequeña de Castro y después de conocer una iglesia de madera, una de
muchas que son famosas en la isla, decidimos ir a un museo de arte moderna que
quedaba un poco afuera de la ciudad.
Todos subimos a un colectivo, y con gran suerte, escogimos el mejor
conductor, porque decidió que no solo iba a llevarnos al museo, sino también
iba a llevarnos a conocer todo el pueblo.
Ramón (así se llamaba) nos dio un tour completo por la ciudad con
historias de las leyendas de la isla. En
otras palabras, él era nuestro guía, y aun cuando no pudimos entrar al museo
porque estaba cerrado, quería que disfrutáramos el día tanto que nos llevó al
cementerio de Castro y nos contó otra historia de una niña que había sido
secuestrada y asesinada y como su mamá robó al bebe Jesús de una estatua de la
Virgen María que estaba al lado del cementerio, con brazos vacíos. Ramón hizo todo eso por el costo normal de un
viaje en colectivo.
 |
| Ramón, explicando la leyenda del dragon y el serpiente |
Además
de tener nuestro propio chofer, fuimos a una isla pequeña que queda al lado de
Chiloé a un festival para limpiar la playa.
Llegamos bastante tarde para ayudar, pero disfrutamos las máquinas de
ejercicio que estaban allá. Fue un día
lleno de risa que terminó con helado de chocolate (mi sabor favorito) y buenas
conversaciones con nuestros compañeros de hostal, los cuales eran de Italia,
Santiago, Alemania, y los Estados Unidos!
Nos acostamos tarde, con el sonido de la lluvia en el techo y con ganas
de recorrer más de la bonita isla que habíamos conocido ese día.
Día
4: domingo
Los
domingos estoy acostumbrada a ir a mi iglesia, pero durante las primeras
semanas en Chile, estuve viajando todos los fines de semanas, así que echaba de
menos ir a una iglesia. Había pensado en
ir a una iglesia en Chiloé, pero al final, solo encontré unas iglesias
católicas y una de las adventistas del séptimo día. Además, era ese día que la Danielle y yo
queríamos ir al Parque Nacional de Chiloé.
Las otras dos chicas quienes habían estado con nosotras fueron a Ancud
en la mañana, pero Danielle y yo decidimos ir luego en el día y juntarnos con
ellas para pasar el otro día en ese pueblo.

En
todo caso, la Danielle y yo fuimos a celebrar el domingo de ramos en el parque,
disfrutando la naturaleza que declara la gloria de Dios. Fuimos en bus y cuando llegamos, entramos al
centro de visitantes y conseguimos un mapa del parque. Nos dimos cuenta que había tres senderos
cortos que pudimos recorrer en el tiempo que tuvimos. Los tres senderos eran distintos, y por eso,
conocimos un bosque denso, que parecía una selva, unas dunas, y el mar en solo
unas pocas horas. El último sendero que
caminamos nos llevó a la playa, y allí, almorzamos, descansamos y nos mojamos
los pies en el agua del pacífico.
 |
| YO AMO CHILE! |
Al
fin de la tarde, tuvimos que regresar a Castro para tomar el bus a Ancud. Llegamos a Ancud cansadas, con nuestras
mochilas grandes en nuestras espaldas, y sin mapas (porque las otras dos chicas
habían llevado ambos mapas que teníamos).
Localizamos el hostal que se llamaba Mundo Nuevo por hablar con gente en
la calle, y de eso, aprendimos que uno siempre debe tener un mapa de la ciudad,
un número del hostal, y debe llegar antes de que anochezca para poder encontrar
un lugar de hospedaje. Por fin, después
de conocer casi toda la ciudad de Ancud en la oscuridad, llegamos a “Mundo
Nuevo,” tomamos tesito para relajarnos un poco, compartimos historias del día
con las otras chicas, y nos dormimos emocionadas de pasar nuestro último día
juntas, pero listas para terminar el viaje y volver a nuestras casas en Viña.
Día
5: lunes
El
lunes nos levantamos tarde, aprovechando el último día sin clases y tarea y
planeamos lo que queríamos hacer por el día.
Recorrimos el pueblo de Ancud en la mañana; fuimos a un museo de
bomberos, a otro de las iglesias patrimoniales de la isla, y un lugar donde se
peleó una de las últimas batallas por la independencia de Chile respeto a
España. Desafortunadamente, otro de los
museos que queríamos visitar estaba cerrado, eso significó que salimos de Ancud
un poco más temprano que habíamos pensado, cual nos dio un poco más tiempo en
la próxima parada (y la última antes de regresar a casa), Puerto Montt.
 |
| iglesia de madera en Ancud |
Al
llegar a Puerto Montt, las otras chicas que estaban conmigo y Danielle nos
dijeron que debíamos hacer, porque ellas había visitado la cuidad en su primer
día del viaje (antes de ir a Puerto Varas donde nos juntamos). Según su sugerencia, cruzamos un canal
pequeño de agua en un barquito a una isla justo al lado de Puerto Montt, que es
una ciudad porteña. Encima del cerro de
la isla había una cruz grande, entonces subimos para ver la cruz y sacar fotos
de la cuidad de un punto alto. Valió la
pena subir porque la vista era muy bonita y tuvimos una aventura de la que
podríamos escribir en nuestros diarios de vida.

Salimos
de Puerto Montt a las 7 de la tarde el lunes, yo con ganas de dormir en mi propia
cama. Pero había que esperar un día más
para hacer eso. De todos modos, pasamos
toda la noche en el bus viajando y tratando de dormir. No dormí muy bien, pero lo bueno de eso fue
que vi la salida del sol, con todos sus colores brillantes, lo que me recordó
la fidelidad de Dios, quien estaba con nosotros durante todo el viaje y que
continúa obrando en mi vida cada día, según su gracia y bondad.
 |
| en el bus, justo antes de tratar de dormir |
Día
6: martes
Llegamos
a Valparaíso a las 10:30 de la mañana, y porque yo tenía una clase a las 11:45
fui directamente del terminal de buses a la oficina de ISA, mi programa de
intercambio, y allí me duché y me preparé para el día. Aparte de tener un tiempo maravilloso en la
isla bonita de Chiloé, estaba feliz estar en Valparaíso de nuevo, y sentir que
las ciudades hermanas de Valpo y Viña se estuvieran haciendo mi hogar.