martes, 11 de junio de 2013

¿Qué sigue?

¿Cómo ha cambiado mi vida mientras he estado en Chile? Es demasiado para poder explicarlo en una entrada. Las cosas que he aprendido acá me van a acompañar toda mi vida: lecciones de español, con nuevas palabras chilenas; lecciones de vida, los altos y bajos con mis amigos chilenos, lecciones de cultura, con confusión a veces pero siempre con mucha risa. 

Como persona, me he hecho más cariñosa, más capaz de expresar mis sentimientos y más abierta a mis amigos. Es “cuático” ver cuánto mis amigos chilenos me han integrado en sus vidas y se han abierto a mí. Saben que solo voy a estar acá por un tiempo muy corto, pero aun sabiendo eso, quieren compartir sus vidas conmigo y ser verdaderos amigos. Por medio de mis amigos chilenos, he visto cuán genial es ser vulnerable aunque es difícil también. Sin embargo, sé que algo que voy a llevar conmigo a Estados Unidos es el valor de tener relaciones profundas, en las cual puedo expresar mis temores, mis gozos, y mis sueños. 

Es obvio que haya aprendido muchísimo, pero ¿cómo afecta mi vida eso? Después de estar en Honduras por cinco meses y aquí en Chile por cinco meses más, no puedo negar que estoy enamorada de América Latina. Cuando regrese a EEUU, tengo que terminar mis estudios en Messiah Collage (me queda dos años). Quiero participar en eventos latinos y asistir una iglesia donde se habla español cuando esté en Pensylvania de nuevo. 

Parte del llamamiento de mi vida es ser misionera, y por mi amor de todo lo latino, me veo viviendo en Latinoamérica en el futuro. En este punto de mi vida, hay mucho de que no estoy segura. Pero si aprendí una cosa mientras que he estado en Chile, es que Dios es fiel, y en él siempre puedo confiar. Así que aunque el resto de mi vida no esté planeado a perfección, descanso (tranquila) en los brazos de mi Señor. Les dejo con unos versículos que he tenido en mente en los días pasados, de Salmos 27:

13 Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del SEÑOR
en esta tierra de los vivientes.
14 Pon tu esperanza en el SEÑOR;
ten valor, cobra ánimo;
¡pon tu esperanza en el SEÑOR!


**Mi tiempo en Chile no hubiera sido igual si no hubiera tenido un grupo de amigos especiales.  Aqui son algunas personas a las que voy a extrañar cuando vuelvo a mi otro hogar en EEUU.
las chicas de mi discipulado! las quiero mucho <3
amigos para siempre...no importan las fronteras que tendremos que cruzar
el grupo de intercambio en mi iglesia, Union Cristiana

estes chiquillos y los ensayos de la noche de alabanza

este perro, el guitarrista
Y MUCHOS, MUCHOS MAS!!!
pero gracias a Dios un dia, nos veremos de nuevo!!!

sábado, 1 de junio de 2013

Somos distintos, pero somos iguales: Diferencias Culturales

La importancia del Espacio Personal 
versus 
el Cariño (respeto, amistad, y amor)
Todas las personas que han viajado afuera de su país de origen y han tenido un poco de capacitación en cuanto a la cultura saben que hay culturas frías y culturas tibias.  Y no es un secreto que en Estados Unidos, nuestra cultura es más fría que es tibia.  Mi familia en los Estados nunca ha sido muy expresiva con el amor, pero tampoco somos completamente fríos. 

En EEUU, es completamente normal pasar un día sin ningún abrazo o beso.  Nunca nos damos besos a menos que queremos ser extra-cariñoso cuando decimos buenas noches…o si alguien está saliendo en un viaje y no va a estar por mucho tiempo.  Desde el tiempo que empecé ha vivir en la u, me he puesto un poco mas cariñosa, o sea he mostrado más mi cariño, porque la mayoría de mis amigos son estudiantes internacionales, quienes vienen de culturas más tibias que la de EEUU.
A mí, en particular, me gustan los abrazos y las otras maneras de expresar cariño y lo expreso mucho con mis amigas.  PERO si pensé que estaba preparada para el nivel de cariño que iba a experimentar en Chile, ¡me equivoqué!

Unas observaciones sobre el toque y el cariño en Chile:

1.      Los saludos y despedidas no son completos sin besitos, y si son buenos amigos, los abrazos tienen que acompañar los besitos también.

2.      Las muestras de cariño son comunes entre amigos de cualquier género—e incluyen palmaditas en la cabeza, caricias de la cara, masajes, abrazos, y mucho más.

3.      El espacio personal no existe en Chile. Si estoy con amigos no tengo una burbuja de espacio alrededor de mi que sea solo mía; a los Chilenos les gusta estar cerca el uno del otro y compartir espacio íntimamente.  Son sociales en cuanto al especio personal.

Transporte en una ciudad chilena: La Micro


En Pennsylvania, vivo en un pueblo pequeño, o sea digo que vivo allí aunque realmente, vivo afuera del pueblito, en medio del campo, rodeado de granjas, animales, y la belleza del campo.  Me encanta vivir afuera de la cuidad, en un lugar tranquilo, y allí he vivido casi toda mi vida.  Habiendo dicho esto, también me gustan las ciudades.  Antes de venir a vivir en Viña del Mar, había pasado tiempo en ciudades, y me gustaba.  Viví en Nueva York por tres meses en 2010 y después de estar allá, me mudé a Tegucigalpa, Honduras por cinco meses. 

En esas ciudades, probé un poquito del sabor del transporte público….pero en Chile, he tenido la oportunidad de experimentar en full lo bueno y lo malo de las micros, el metro, y el caminar.  A decir verdad, hay muchos aspectos de la ciudad que me gustan.  Por ejemplo que esté llena de gente, que nunca esté solita cuando ando en las calles.  Me gusta que siempre haya algo que hacer y pueda llegar a cualquier lado sin tener auto.  Pero, a veces, el sistema del transporte público en Chile me carga.  Por ejemplo, hoy día, esperé el metro por más de 20 minutos.  No sé que pasó, pero llegué 15 minutos tarde a mi clase aunque había salido de mi casa más temprano de lo normal. 

Tuve bastante experiencia con los buses antes de Chile.  Mientras estaba viviendo en Nueva York, yo con mis amigos, tomamos buses mucho, pero allí, pagamos con tarjetas, y el método era similar a lo que hacemos aquí para pagar por el metro.  Los buses en Nueva York eran más grandes y más nuevos que las micros acá, y además, había reglas sobre la cantidad de personas que podían estar en el bus al mismo tiempo.  (A veces los conductores respetaban esa ley, y a veces no).  Algunas veces cuando subimos al bus, había tanta gente que estuvimos completamente pegados a las personas alrededor de nosotros.  ¡¿¡Suena un poco como las micros en Chile, no es cierto!?!

En Honduras, tuve mis primeras experiencias muy locas con buses.  Allí, no había metro, entonces cada día tomaba un bus (allí se llamaban buses, no micros) desde mi casa hasta el centro de la ciudad donde trabajaba.  Como pagar era distinto: subes al bus y te sientas y después de un tiempo, mientras el conductor está manejando por medio del taco intenso (como un hombre loco), un hombre (usualmente joven) pasa por el bus, recogiendo tus monedas.  Los buses en Honduras eran conocidos como lugares peligrosos—donde se te puede robar fácilmente.  De hecho, escuché muchas historias de robos con cuchillos y aun pistolas.  Un día cuando subí a un bus que estaba súper lleno, alguien robó el celular de mi bolsillo sin que me diera cuenta.  Después de estar en el bus por un tiempo, cuando mucha gente ya se había bajado, me senté y me di cuenta de que me habían robado el celular.  Gracias a Dios lo habían hecho pasando piola y no con pistola, lo cual me hubiera dado mucho temor.  Pero basta de mis historias de Honduras…¡tengo que hablar de las micros de CHILE! 

En Chile, tienes que estar preparado cuando subas a una micro. Preparado con tus monedas en tu mano para pagar altiro, y listo para un paseo salvaje donde no estás seguro si tu vida va a continuar o terminar. Los conductores me impresionan con sus habilidades de manejar, con sus micros grandes en calles ocupadas en medio de una ciudad llena de taco. A veces, tienes que esperar una micro por media hora, y cuando por fin una llega, es una lucha subir. El abuelito que quiere subir a la misma micro, quien pensaste era tranquilo y frágil, de repente se vuelve loco, te pega y patea para poder subir antes de ti. Al final, si alcanzas a subir, das gracias a Dios, pero si no, esperas más tiempo, llorando y esperando que tu profesora no esté muy molesta porque llegues tarde a clases. Pero si no vas a una clase o a otro compromiso importante, las micros son un buen lugar para pensar y contemplar cuan distinto es Chile en comparación con los Estados Unidos.

un milagro: un metro vacio!

El Idioma: Español con Sabor Chileno 
¿Cachai' los Chilenismos?

Chile es conocido como un país que tiene un dialecto único de español que se caracteriza por su vocabulario y la rapidez con que se habla.  Aprender el español de Chile ha sido un desafío, pero dicen que si alguien entiende a los chilenos, esa persona va a poder entender cualquier otro dialecto de español también. 

Tengo que decir que me siento orgullosa poder vencer (más o menos) la lengua chilena después de cuatro meses aquí.  Les dejo con un poco vocabulario bien chileno que pueden tratar de descifrar….o si eres chileno, puedes añadir en tu mente más palabras que he puesto aquí.

caleta, bacán, filete, cuático, cabezón, copete, fome, flaite, guata, guatón, caño, caña, curado, carretear, la raja, jote, luca, mina-mino, taco, paco-carabinero, pololo-polola, poto, ya, PO


¿te tinca? no me pesca, pinchar, ¿cachai´? ¡Chuta! ¡Dale! ¡Que lata! tomar once y tesito, donde las papas queman, pasar piola

sábado, 25 de mayo de 2013

Feriado Nacional: 21 de mayo

Plaza Sotomayor

En Chile, el 21 de mayo es el Día de las Glorias Navales, donde todo el país honra la memoria de un valiente miembro de la armada, Arturo Prat, quien fue matado en la batalla de Iquique en esta fecha en el año 1879.  Aunque Chile perdió esta batalla, ganó la guerra contra Perú, así que la gente de Chile tiene una razón para celebrar la vida de Prat, quien fue un héroe naval y sigue siendo una inspiración para la Armada de Chile hoy en día.

Para celebrar este día, hay dos días de desfiles.  El primero es el domingo antes del 21 de mayo, en cual marchan los estudiantes de la mayoría de los colegios en Viña del Mar y Valparaíso.  El segundo es el 21 de mayo, en cual el presidente de la República de Chile viene a Valparaíso para entregar un discurso y ver el desfile de los marinos y la banda de la armada. 

Tuve la suerte de ir a ver a mi sobrina chilena, Fernanda de10 años quien participó del desfile el domingo.  Toda mi familia fue a verla, y caminamos con Fernanda mientras marchaba con sus compañeros hacia Plaza Sotomayor.  Todos los colegios tenían una banda pequeña que iban en frente de su escuela, y cuando llegaron a la plaza tocaron algo especial y luego salieron de la plaza para dejar a otros colegios pasar y tener su momento de fama.  Yo, junto con mi familia chilena, vi muchas escuelas y grité por el colegio de Fernanda cuando pasó.  Pensé que la Plaza Sotomayor estaba llena de gente ese día, pero luego en el 21, vi que podía estar aun mas llena.

Yo con la Fernanda















El 21 cayó un día martes este año, y esa mañana estuve en el departamento de una amiga chilena.  Iba a intentar ir al desfile de la armada, pero mi amigo sugirió que nos quedáramos en casa y lo viéramos por la televisión como la mayoría de chilenos.  Estoy segura que tuve una mejor vista del desfile que todos los que fueron a la plaza.  Fue interesante ver los regalos, o sea recuerdos, que fueron presentados por y para la armada, los carabineros, y más grupos especiales que cuidan a Chile, y fue impresionante ver el discurso de Presidente Piñera, como si estuviera en los Estados Unidos, escuchando al Presidente Obama en un día especial para mi propio país. 


Ese día, me di cuenta de que quiero Chile.  Me interesa que Chile sea exitoso y que su gente esta feliz y segura.  Parte de mi ser siempre va a estar conectado con este gran país, donde he aprendido mucho y conocido a mucha gente encantadora.  

miércoles, 27 de marzo de 2013

Viaje a Chiloé


Día 1: jueves

Partimos del Terminal de Buses en Viña el jueves a las 8:50 de la tarde.  Yo casi no llegué al tiempo para subir al bus antes de que se empezara a mover.  Había salido (con mi mochila grande, prestada de una amiga, mi cartera, que contuvo algunas tareas, mi almuerzo para el otro día, y mi boleto que había comprado el día anterior) de mi casa 40 minutos antes de que el bus se fuera para nuestro destino, Puerto Varas.  Lo que pasó fue que tuve que esperar el metro 10 minutos, lo cual casi nunca pasa, pero por supuesto, sucedió justo el día cuando tenía que estar en un lugar en una hora específica.  No me sirvió ser tan adaptada a la cultura chilena ese día. 

Cuando llegué al terminal de buses, era las 8:48 y según mi boleto, el bus iba a salir a las 8:50.  Gracias a mi amiga, Danielle, con quien estaba viajando, no habían cerrado el compartimiento de maletas, y subí el bus, apurándome como nunca antes en mi vida chilena.  Me senté en mi asiento sin aliento, pero lista y emocionada por poder descansar y hablar con mi compañera por las 14 horas que íbamos a pasar en el bus.

la vista en el bus
Día 2: viernes

l nsol me despertó a las 8:00, brillando por las ventanas del bus y tocando mi cara con sus rayos cálidos.  Pero no fue hasta las 10:30 cuando llegamos a Puerto Varas para disfrutar el día allá antes de ir a Chiloé, nuestro destino final.  Pasamos un ratito en el baño en el terminal de buses, arreglándonos un poco después de una larga noche en el bus, durante la cual vimos un par de películas y dormimos a ratos, pero ¡mejor de lo que pensé!

Después de alistarnos para el día, fuimos al muelle en el centro de Puerto Varas y vimos el lago y el volcán, pero no tuvimos una buena vista de la montaña porque estaba nublado.  Caminamos por el pueblo y encontramos la famosa iglesia católica que queda en el.  Mientras tomábamos fotos de la iglesia y las peticiones que estaban afuera, hablábamos de un proyecto especial de la Danielle que tenía que ver con la iglesia católica y su influencia en la cultura latina.  Para nuestra universidad en Pennsylvania, ella esta investigando (y va a escribir un informe) sobre el abuso en familias latinas y el rol de la iglesia católica dentro de ese tema.  Además de eso, lo que me llamó la atención en esa iglesia fue la cantidad de peticiones, fotos, y carteles que había en frente de la iglesia con flores y velas encendidas.  Me di cuenta de nuevo ese día de cuan fuerte es la fe católica y cuantas personas la practican o la creen, por lo menos como una tradición familiar.
con la iglesia: en el fondo a la izquierda se puede ver el lugar donde se ponen los peticiones

Luego en el día, después de almorzar unos sándwiches grandes de pavo y palta en un restaurant pequeño con un ambiente alemán, fuimos caminando hacia la playa en Puerto Varas, y mientras estábamos en camino encontramos un museo con pinturas de un artista chileno conocido en varios países, Pablo Fierro.  Entramos y nos encontramos con Pablo Fierro, quien nos mostró todo desde sus cuadros de casas antiguas hasta los gatitos que vivían en el segundo piso del museo.  Ver el museo y conocer a este artista por casualidad fue una de las cosas más bacanes de todo nuestro viaje…pero hay que contarles más…no me demoro más en lo que hicimos en Puerto Varas.  Solo pasamos un rato en la playa, recogiendo piedras y arena negra para un recuerdo para la Danielle. 

Tuvimos que tomar un bus esa tarde a Castro, Chiloé, donde íbamos a quedarnos por las dos primeras noches del viaje.  Nos juntamos con dos amigas más en la estación de bus, y después de llegar justo al tiempo (otra vez estresada como estuve yo la primera noche cuando nos fuimos), subimos al bus y empezamos el viaje a la isla.  Para llegar, tuvimos que cruzar el agua en una barca, y vimos la puesta del sol en ella.    
habia mucho viento....y teniamos frio, pero disfrutamos el paseo en el barcito
Por fin, cuando llegamos a Castro, nos dimos cuenta que los dos grupos de chicas habíamos encontrado distintos hostales que tenían el mismo nombre.  Estaba oscuro y la verdad era que no sabíamos dónde quedaba ninguna de los dos.  Por suerte, nos encontramos con unas chilenas que trabajaban para la compañía a la que pertenecían los dos hostales, y ellas nos ayudaron encontrar el que se ubicaba en el mejor lado de Castro.  En definitiva, llegamos a nuestro hostal, Palafito Sur, en la oscuridad con muchas ganas de tomar tesito, conversar de lo que habíamos hecho en el día, y hacer planes para el otro.

Día 3: sábado

Cuando nos despertamos el sábado, desayunamos con los otros huéspedes en el hostal, un rico desayuno de avena, yogurt, fruta, pan, huevos y café.  Y luego de que habíamos terminado de comer, salimos al balcón del hostal, lo cual era un palafito, ¡una casa con piernas!  La vista era lindísima, y allí aprovechemos el sol y un poco de tiempo para compartir, leer la biblia, y orar juntitas antes de empezar la aventura del primer día en Chiloé.
los palafitos

Recorrimos la ciudad pequeña de Castro y después de conocer una iglesia de madera, una de muchas que son famosas en la isla, decidimos ir a un museo de arte moderna que quedaba un poco afuera de la ciudad.  Todos subimos a un colectivo, y con gran suerte, escogimos el mejor conductor, porque decidió que no solo iba a llevarnos al museo, sino también iba a llevarnos a conocer todo el pueblo.  Ramón (así se llamaba) nos dio un tour completo por la ciudad con historias de las leyendas de la isla.  En otras palabras, él era nuestro guía, y aun cuando no pudimos entrar al museo porque estaba cerrado, quería que disfrutáramos el día tanto que nos llevó al cementerio de Castro y nos contó otra historia de una niña que había sido secuestrada y asesinada y como su mamá robó al bebe Jesús de una estatua de la Virgen María que estaba al lado del cementerio, con brazos vacíos.  Ramón hizo todo eso por el costo normal de un viaje en colectivo.

Ramón, explicando la leyenda del dragon y el serpiente
Además de tener nuestro propio chofer, fuimos a una isla pequeña que queda al lado de Chiloé a un festival para limpiar la playa.  Llegamos bastante tarde para ayudar, pero disfrutamos las máquinas de ejercicio que estaban allá.  Fue un día lleno de risa que terminó con helado de chocolate (mi sabor favorito) y buenas conversaciones con nuestros compañeros de hostal, los cuales eran de Italia, Santiago, Alemania, y los Estados Unidos!  Nos acostamos tarde, con el sonido de la lluvia en el techo y con ganas de recorrer más de la bonita isla que habíamos conocido ese día.

Día 4: domingo

Los domingos estoy acostumbrada a ir a mi iglesia, pero durante las primeras semanas en Chile, estuve viajando todos los fines de semanas, así que echaba de menos ir a una iglesia.  Había pensado en ir a una iglesia en Chiloé, pero al final, solo encontré unas iglesias católicas y una de las adventistas del séptimo día.  Además, era ese día que la Danielle y yo queríamos ir al Parque Nacional de Chiloé.  Las otras dos chicas quienes habían estado con nosotras fueron a Ancud en la mañana, pero Danielle y yo decidimos ir luego en el día y juntarnos con ellas para pasar el otro día en ese pueblo. 

En todo caso, la Danielle y yo fuimos a celebrar el domingo de ramos en el parque, disfrutando la naturaleza que declara la gloria de Dios.  Fuimos en bus y cuando llegamos, entramos al centro de visitantes y conseguimos un mapa del parque.  Nos dimos cuenta que había tres senderos cortos que pudimos recorrer en el tiempo que tuvimos.  Los tres senderos eran distintos, y por eso, conocimos un bosque denso, que parecía una selva, unas dunas, y el mar en solo unas pocas horas.  El último sendero que caminamos nos llevó a la playa, y allí, almorzamos, descansamos y nos mojamos los pies en el agua del pacífico.

YO AMO CHILE!
Al fin de la tarde, tuvimos que regresar a Castro para tomar el bus a Ancud.  Llegamos a Ancud cansadas, con nuestras mochilas grandes en nuestras espaldas, y sin mapas (porque las otras dos chicas habían llevado ambos mapas que teníamos).  Localizamos el hostal que se llamaba Mundo Nuevo por hablar con gente en la calle, y de eso, aprendimos que uno siempre debe tener un mapa de la ciudad, un número del hostal, y debe llegar antes de que anochezca para poder encontrar un lugar de hospedaje.  Por fin, después de conocer casi toda la ciudad de Ancud en la oscuridad, llegamos a “Mundo Nuevo,” tomamos tesito para relajarnos un poco, compartimos historias del día con las otras chicas, y nos dormimos emocionadas de pasar nuestro último día juntas, pero listas para terminar el viaje y volver a nuestras casas en Viña.

Día 5: lunes

El lunes nos levantamos tarde, aprovechando el último día sin clases y tarea y planeamos lo que queríamos hacer por el día.  Recorrimos el pueblo de Ancud en la mañana; fuimos a un museo de bomberos, a otro de las iglesias patrimoniales de la isla, y un lugar donde se peleó una de las últimas batallas por la independencia de Chile respeto a España.  Desafortunadamente, otro de los museos que queríamos visitar estaba cerrado, eso significó que salimos de Ancud un poco más temprano que habíamos pensado, cual nos dio un poco más tiempo en la próxima parada (y la última antes de regresar a casa), Puerto Montt.

iglesia de madera en Ancud
Al llegar a Puerto Montt, las otras chicas que estaban conmigo y Danielle nos dijeron que debíamos hacer, porque ellas había visitado la cuidad en su primer día del viaje (antes de ir a Puerto Varas donde nos juntamos).  Según su sugerencia, cruzamos un canal pequeño de agua en un barquito a una isla justo al lado de Puerto Montt, que es una ciudad porteña.  Encima del cerro de la isla había una cruz grande, entonces subimos para ver la cruz y sacar fotos de la cuidad de un punto alto.  Valió la pena subir porque la vista era muy bonita y tuvimos una aventura de la que podríamos escribir en nuestros diarios de vida.


Salimos de Puerto Montt a las 7 de la tarde el lunes, yo con ganas de dormir en mi propia cama.  Pero había que esperar un día más para hacer eso.  De todos modos, pasamos toda la noche en el bus viajando y tratando de dormir.  No dormí muy bien, pero lo bueno de eso fue que vi la salida del sol, con todos sus colores brillantes, lo que me recordó la fidelidad de Dios, quien estaba con nosotros durante todo el viaje y que continúa obrando en mi vida cada día, según su gracia y bondad.

en el bus, justo antes de tratar de dormir

Día 6: martes


Llegamos a Valparaíso a las 10:30 de la mañana, y porque yo tenía una clase a las 11:45 fui directamente del terminal de buses a la oficina de ISA, mi programa de intercambio, y allí me duché y me preparé para el día.  Aparte de tener un tiempo maravilloso en la isla bonita de Chiloé, estaba feliz estar en Valparaíso de nuevo, y sentir que las ciudades hermanas de Valpo y Viña se estuvieran haciendo mi hogar.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Llegada a Chile: aeropuertos, gran ciudades, y un mundo nuevo

Llegué al aeropuerto cansada, pero emocionada, pensando en que iba a encontrar afuera de este edificio que estaba lleno de gente.  Supe que tenía que buscar al conductor, quien me iba a llevar al hotel en Santiago, pero en el mar de viajeros, no pude encontrarlo.  Gracias a la ayuda de un trabajador del aeropuerto, llamé al hotel y al fin, todo salió bien y llegué a mi pieza con ganas de soñar sobre todo lo que me pasaba en Chile.

Santiago con los Andes en el fondo

De ahí pasé unos días en la ciudad ocupada de Santiago, esperando el momento cuando conocería a mi familia chilena después del viaje a Viña del Mar.  Durante los días pasados en Santiago, me había juntado con un gran grupo de extranjeros y por eso nos sentimos como si estuviéramos en una burbuja norteamericana.  Con todo supe que iba a tener que cambiar mi mente al modo español como mi cuerpo ya se había acostumbrado al clima caliente y seco de la ciudad capital.  Por cierto pensaba que iba a ser difícil pero aun con este pensamiento en mi mente, no estaba preparada para lo que me esperaba en la casa de mi familia chilena.

Entré la casa con mi mamá, una de mis hermanas, y su pololo, después de casi haber hecho pipi en mis pantalones mientras estuvimos en camino es decir tuve miedo de que, con las calles llenas del corriente de autos, como un río después de una inundación, chocáramos en vía a la casa.  Sin embargo, llegué a casa bien, con pantalones secos.  Allí, toda la familia me esperaba con la mesa puesta para una cena grande.  Hubo en el aire un sentido de anticipación, como si algo importante estuviera a punto de pasar.  De repente todo el mundo empezó a abrazarme y besarme, diciéndome cosas y más cosas que no pude entender.  A pesar de ser un poco loca, fue una buena bienvenida al Chile.
un dia con mi nueva familia en Valpo

mi nueva mama!



jueves, 28 de febrero de 2013

Preguntas Frecuentas

¿Por qué Chile?

Escogí venir a Chile porque antes había pasado tiempo en un par de países latinoamericanos y me gustaban la cultura y el idioma.

¿Cuánto tiempo vas a estar?

Cinco meses, lo cual es bastante corto para mí, pero bastante largo según mi mama.

¿Hablas bien el español?


No sé por qué todos me preguntan esto.  Es difícil evaluar mi propio nivel de español, pero puedo decir que me encanta hablar el idioma y estoy mejorando.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Quién soy?


No soy nadie especial.  Solo soy una chica.  Una chica a que siempre le ha gustado viajar a nuevos lugares, aprender de cultura, y conocer a gente que es distinta que ella.  Solo soy una chica.  Una chica de 21 años que no es rica en términos de dinero, sino en términos de lo que ha vivido.


Y soy una chica que se encuentra, por unos meses, en el gran país de Chile.  Un país que tiene mucho que ofrecer, de la naturaleza, la historia, la comida, y una gente llena de cariño. 

Soy la hija de dos padres amorosos, quienes me tuvieron en Zambia, Africa porque estaban viviendo allí como misioneros.  Supongo que he tenido ganas de estar viviendo en lugares nuevos y distintos desde mi infancia.  Gracias a la vida que mis padres escogieron, yo nunca fui una estadounidense normal.  Crecí con el conocimiento del mundo afuera de las fronteras de mi país de nacionalidad aunque viví en ese país casi toda mi vida. 

Mi familia se conforma por 6 personas, cada una distinta, que añade su propio sabor en la receta de nuestra vida.  Somos cuatro hijas, mi mamá, y mi papá y aunque no vivimos juntos (porque las hijas hemos crecido y salido para encontrar nuestros propósitos en el mundo), seguimos siendo una familia cercana.


toda mi famila---menos yo